Para comprender la visión de la acción comunicativa de estos teóricos, primero debemos señalar los tipos de acciones que diferencian, en este caso centrándonos en lo expuesto por Habermas. Según Habermas, existen dos tipos de acciones: las orientadas al éxito y las orientadas al entendimiento. En relación con esta categorización, el teórico señala la existencia de tres tipos de acciones racionales con arreglo a fines entre las que se encuentra la acción comunicativa. Estos tres tipos de acciones son los siguientes:

Acción Instrumental. Toda acción instrumental es aquella que requiere de la manipulación de objetos para lograr un fin que en estos casos suele ser de naturaleza técnica. Este tipo de acciones pertenece a aquellas acciones orientadas al éxito.

Acción Estratégica. La acción estratégica también tiene un objetivo que en este caso incluye otro elemento en la acción: un rival racional contra el que se lucha mediante la toma de decisiones. El objetivo pues, se mide en la influencia que se logra crear sobre las decisiones de dicho rival. Entendemos entonces que este tipo de acciones también están orientadas al éxito.

Acción Comunicativa. La acción comunicativa no está orientada al éxito como las anteriores sino que está orientada al entendimiento. El objetivo de toda acción comunicativa es lograr el consenso de la gente para dotar así de validez un saber común.

Para entender y completar el significado de la acción comunicativa según Habermas, hay que entrar en detalle en las acciones sociales con arreglo a fines.

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Por un lado tenemos la acción estratégica, que se subdivide en dos categorías: acciones abiertamente estratégicas y acciones estratégicas encubiertas. En las acciones abiertamente estratégicas, un emisor explica de forma abierta y directa a su oponente el receptor cuál es el fin que pretende lograr, es decir, el emisor dice de forma directa qué decisión quiere que tome el receptor. Por ejemplo, este caso lo podemos observar en el tráiler de una película: un tráiler te dice claramente que su objetivo es que vayas a ver la película que muestra. Mientras tanto, en una acción estratégica encubierta, el mensaje del emisor se camufla de forma que el receptor no se dé cuenta de que se trata de una acción estratégica. De esta forma, el receptor toma una decisión que  ha sido infundada mediante el engaño. Dentro de estas acciones podemos encontrar otras dos sub subcategorías: el engaño consciente (manipulación del emisor al receptor de forma que este cree que la decisión que toma es en beneficio propio cuando a quien beneficia es al emisor) y el inconsciente (comunicación distorsionada de forma sistemática en favor de alguien).

Por otro lado, Habermas sugiere que otra forma e las acciones estratégicas de caracterizar una acción estratégica es mediante la acción dramatúrgica, en la que encontramos como individuos partícipes a un actor y un público. En este caso, el actor busca generar en el público una impresión a partir de una imagen y su identificación personal con esta.

Si nos basásemos en las definiciones aportadas hasta el momento por el resto de teóricos tanto del ámbito norteamericano como del europeo, las acciones comunicativas entrarían dentro del grupo de las acciones estratégicas ya que todas las teorías de un modo u otro sugieren que la comunicación se basa en la persuasión y en la implantación de ideas. Sin embargo, Habermas establece una clara diferenciación entre acciones estratégicas y comunicativas.

Entonces, ¿en qué consiste una acción comunicativa según Habernas? Retomamos lo dicho al principio: La acción comunicativa no está orientada al éxito como las anteriores sino que está orientada al entendimiento. El objetivo de toda acción comunicativa es lograr el consenso de la gente para dotar así de validez un saber común.

“El concepto de acción comunicativa, fuerza u obliga a considerar a los actores como hablantes y oyentes que se refieren a algo en el mundo objetivo, en el mundo social y en el mundo subjetivo, y se entablan, recíprocamente a este respecto, pretensiones de validez que pueden ser aceptadas o ponerse en tela de juicio” (Habermas: 1993,493)

Basándonos en esto, cuando un actor comunicativo se orienta al entendimiento, busca la validez de su mensaje a partir de tres puntos de referencia: se cerciora de que el mensaje es un enunciado verdadero, verifica que la acción que pretende sea correcta y por último corrobora que aquello que expresa y su intención son equivalentes. Este concepto de acción comunicativa exige de una estrecha relación entre los individuos que participan en ella (emisor y receptor) y además establece que el individuo receptor no solo decodifica el mensaje que recibe sino que además realiza su propia interpretación de este y en consecuencia actúa como considera oportuno. A pesar de que este concepto de comunicación parezca como un ideal casi inalcanzable en comparación a lo expresado en las otras teorías, debemos tener en cuenta que las demás teorías se focalizan especialmente y prácticamente de forma exclusiva en la comunicación procedente de los medios de comunicación, mientras que esta teoría habla de lo que es el acto comunicativo, la comunicación en general.

Por otro lado, Paoli sugiere lo siguiente:

“La comunicación es establecer la conciencia profunda del mutuo respeto, y dar respeto es dar valor. Dar valor es reconocer lo que de verdaderamente valioso tiene el ser humano. “La verdadera comunicación es reconocer el valor en nosotros. Y dar valor es generar verdad. “Verdad no es un dato, verdad es el reconocimiento del valor del otro y cuando otro se siente reconocido en su ser valioso. “Al evocar en común el valor, se abre la comunicación. Cuando la conciencia es profunda en este mutuo valer, entonces estamos en un momento de comunicación” (Paoli, 1994).

Esto viene a decir que la comunicación se basa en el valor y respeto mutuo entre las personas que establecen un acto comunicativo. Lo importante no es el intercambio de palabras que se produce sino el respeto y apreciación que se tiene al otro como persona valiosa. Esta relación se rompe al hablar de comunicación masiva puesto que no se trata al otro con respeto y se le valora sino que se le trata como un consumidor, por lo que este tipo de comunicación no es comunicación sino se correspondería con el término de difusión masiva.

Para finalizar, Pasquali establece que la comunicación es una relación que implica de interacción y debe permitir que todo emisor sea receptor y viceversa. Esto implica que solo existe la comunicación entre seres racionales. Pasquali coincide en la inmensa mayoría de los aspectos que señala Habermas sobre la comunicación, la única diferencia que se encuentra entre lo establecido por ambos teóricos es que Habermas acepta la posibilidad de incluir instrumentos y medios que contribuyan a la comunicación como elementos subordinados a esta.

Como conclusión podemos establecer que efectivamente estos teóricos conciben la posibilidad de otra opción en cuanto a la comunicación que sitúa en el centro de la acción comunicativa a las personas y no a los medios. Los medios tienen un papel secundario en este caso: los medios de comunicación no ofrecen comunicación sino que son una herramienta de persuasión.

 

Bibliografía

CISNEROS, J. El concepto de comunicación. El cristal con que se mira. Disponible en: www.aloj.us.es/grehcco/ambitos07-08/cisneros.pdf

MOSCOSO, PURIFICACIÓN. Apuntes de clase de teorías de la comunicación. El ámbito europeo. Universidad de Alcalá. Curso 2016-2017. Disponible en el campus online de la UAH.

 

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